Lección 28: El hilo conductor en la programación didáctica y su desarrollo

Una vez que hemos definido el título y la portada de nuestra programación didáctica, podemos dar un paso más y pensar cómo conseguir que todas las unidades o situaciones de aprendizaje estén conectadas entre sí. Para ello, podemos utilizar un hilo conductor.

1. ¿Qué es un hilo conductor y para qué sirve?

Hilo conductor en el aula

El hilo conductor es un recurso que nos permite establecer una conexión entre las diferentes propuestas que desarrollaremos a lo largo del curso. Puede ser una historia, un personaje, un tema común, un reto, un contexto, una metodología o cualquier otro elemento que permita dar continuidad y sentido a los distintos aprendizajes. Por ejemplo, una programación de Conocimiento del Medio podría plantearse como un viaje en que el alumnado se convierte en un grupo de pequeños científicos que debe superar diferentes retos relacionados con el cuerpo humano, la materia, los seres vivos, el medio ambiente,…

De esta manera, las unidades no aparecen como propuestas aisladas, sino que existe un elemento que las relaciona y permite al alumnado percibir que cada nuevo aprendizaje forma parte de un recorrido más amplio.

El hilo conductor puede cumplir diferentes funciones:

  • Motivar al alumnado, despertando su curiosidad e interés por conocer qué ocurrirá en la siguiente unidad
  • Dar continuidad a la programación, estableciendo conexiones entre unas propuestas y otras
  • Contextualizar los aprendizajes, relacionándolos con situaciones, personajes, lugares o problemas que permitan comprender mejor para qué sirven
  • Favorecer la interdisciplinariedad, cuando el hilo conductor permite establecer conexiones con otras áreas
  • Dar coherencia a la programación, especialmente cuando utilizamos diferentes recursos, proyectos o metodologías a lo largo del curso.

Ahora bien, debemos tener en cuenta que el hilo conductor en un medio, no un fin. Nuestro objetivo principal sigue siendo que el alumnado adquiera los aprendizajes previstos, desarrolle las competencias y alcance los objetivos establecidos. Por tanto, la historia, los personajes, las misiones o los retos que utilicemos deben estar al servicio del aprendizaje y no convertirse en el elemento protagonista de nuestra programación.

Tampoco debemos confundir necesariamente hilo conductor con gamificación. Podemos utilizar una narrativa si establecer sistemas de puntos, recompensas o niveles. Del mismo modo, podemos emplear metodologías activas sin necesidad de convertir toda la programación en un juego.

Por último, debemos recordar que el uso de un hilo conductor no es obligatorio. Es una posibilidad que podemos incorporar cuando realmente aporta valor a nuestra propuesta. Además, desarrollar un hilo conductor de manera coherente requiere trabajo: tendremos que pensar cómo presentarlo al alumnado, cómo introducirlo en las diferentes unidades o SA, qué materiales utilizaremos, qué conexiones estableceremos con los contenidos y las competencias; y cómo conseguiremos que tenga continuidad durante el curso.

Cómo seleccionar un hilo conductor

Una vez que hemos decidido incorporar un hilo conductor a nuestra programación didáctica, debemos seleccionar una propuesta que sea adecuada tanto para nuestro alumnado como para los aprendizajes que queremos desarrollar.

No se trata simplemente de escoger una temática que nos resulte atractiva, sino de pensar qué posibilidades educativas nos ofrece y cómo podemos integrarla en nuestra programación. Para ello, podemos tener en cuenta algunos criterios:

  • Debe estar relacionado con el área o materia: Aunque podemos utilizar temas muy variados, es conveniente que el hilo conductor nos permita contextualizar con los aprendizajes que vamos a trabajar. Por ejemplo, en una programación de Lengua Extranjera: Inglés podemos utilizar como hilo conductor los países anglófonos y cada unidad didáctica trabajar una ciudad o región incluyendo elementos culturales.
  • Debe resultar motivador para el alumnado: Podemos partir de sus intereses, de problemas cercanos o de situaciones que despierten su curiosidad. Sin embargo, debemos evitar elegir una temática únicamente porque esté de moda: lo importante es que podamos mantener su interés y utilizarla con una finalidad educativa.
  • Debe ser coherente con nuestra metodología: Si queremos desarrollar una programación basada en la investigación y la resolución de problemas, podemos utilizar un hilo conductor relacionado con los detectives, los exploradores o los científicos. Si nuestra propuesta se apoya en el aprendizaje basado en proyectos, podemos plantear un reto común que se desarrolle a lo largo de diferentes unidades. Esto no significa que cada hilo conductor determine automáticamente una metodología concreta. Lo importante es que exista una relación lógica entre el contexto que proponemos y las actividades que vamos a desarrollar.
  • Debe permitir establecer conexiones entre las unidades: Debemos preguntarnos si la temática puede acompañarnos durante todo el curso, si permite plantear diferentes situaciones o si nos ayuda a relacionar los aprendizajes de unas unidades con otras.
  • Debe ser realista y sostenible: No es necesario crear una ambientación compleja, inventar numerosos personajes o preparar materiales para cada sesión. Podemos utilizar un hilo conductor sencillo, siempre que esté bien integrado y aporte valor a nuestra propuesta.

Si necesitas inspiración para seleccionar una temática para tu programación didáctica, puedes consultar el siguiente artículo:

2. ¿Cómo podemos integrar el hilo conductor en una programación didáctica?

Una vez seleccionado el hilo conductor, llega el momento de decidir cómo vamos a incorporarlo a nuestra programación didáctica. En este punto, no debemos pensar que existe una única manera de hacerlo. Podemos utilizar una narrativa, crear personajes, plantear retos o misiones, utilizar materiales específicos, organizar al alumnado en equipos o establecer conexiones entre las diferentes unidades. Además, todas estas posibilidades pueden combinarse.

Lo importante es que el hilo conductor no se límite a aparecer en el título de nuestra programación o en la introducción de las unidades, sino que realmente sirva para establecer una conexión entre ellas y dar sentido a los aprendizajes. Para ello, podemos seguir una serie de pasos:

Dividir el hilo conductor en diferentes partes

Una de las primeras decisiones que podemos tomar es dividir el hilo conductor en diferentes etapas, de manera que cada una de ellas pueda relacionarse con una unidad, un trimestre o una situación de aprendizaje.

Por ejemplo, si utilizamos El Hobbit como hilo conductor en una programación didáctica de Lengua Castellana y Literatura, podemos dividir la historia en tres grandes partes correspondientes a los tres libros o películas de la trílogia:

  • Un viaje inesperado – Primer trimestre
  • La desolación de Smaug – Segundo trimestre
  • La batalla de los cinco ejércitos – Tercer trimestre

A su vez, podemos seleccionar diferentes escenas, lugares o acontecimientos significativos como introducción o contexto de nuestras unidades didácticas. Siguiendo el ejemplo anterior:

Primer trimestreSegundo trimestreTercer trimestre
Unidad didáctica 1: La llegada de los enanos a casa de Bilbo
Unidad didáctica 2: Los tres trolls
Unidad didáctica 3: Los gigantes de piedra
Unidad didáctica 4: Bilbo y Gollum: el juego de los acertijos
Unidad didáctica 5: La casa de Beorn
Unidad didáctica 6: El Bosque Negro
Unidad didáctica 7: Los elfos del Bosque
Unidad didáctica 8: La llegada a Esgaroth
Unidad didáctica 9: La entrada a la Montaña Solitaria
Unidad didáctica 10: Smaug y el ataque a la Ciudad del Lago
Unidad didáctica 11: Bilbo y la piedra del Arca
Unidad didáctica 12: La batalla de los 5 ejércitos

Este sería un ejemplo de cómo fragmentar un hilo conductor en partes para cada unidad didáctica o situación de aprendizaje. La propuesta que hacemos es cada unidad didáctica inicie con una lectura adaptada de la escena y que luego se trabajen los contenidos de este área utilizando fragmentos de la lectura y aplicándolos en una escritura creativa guiada basada en la escena trabajada. De igual manera, podemos ver un ejemplo de como la organización de un hilo conductor da lugar a los títulos de las unidades didácticas.

Crear personajes y organizar el alumnado

Otra posibilidad consiste en incorporar personajes o grupos relacionados con nuestro hilo conductor y utilizarlos, además para organizar al alumnado. Siguiendo el ejemplo de El Hobbit, podemos dividir la clase en 4 equipos cooperativos que representen diferentes pueblos de la Tierra Media: Hobbits, enanos, elfos, hombres y magos.

Esta organización puede combinarse con el aprendizaje cooperativo, asignando dentro de cada equipo diferentes roles que vayan rotando: coordinador, portavoz…

Es importante mencionar que no todos los hilos conductores permiten crear personajes y organizar el alumnado asignando un nombre dentro de la temática propuesta. Eso no significa que no podamos usar el aprendizaje cooperativo o asignar roles; tan solo los grupos no tendrían un nombre relacionado con el hilo conductor.

Plantear retos, problemas o misiones

Otra posibilidad para integrar el hilo conductor consiste en plantear retos, problemas o misiones vinculados a los contenidos que estamos trabajando. De esta forma, el alumnado tiene un propósito concreto para aplicar sus aprendizajes y avanzar dentro de la historia.

Un ejemplo sería una programación didáctica del área de Matemáticas titulada “Detectives matemáticos” orientada a un grupo de 4º de Primaria, en la que el alumnado se convierte en un equipo de detectives que ayuda a dos agentes: agente G y agente C, unos personajes creados para introducir los diferentes casos y transmitir al alumnado la información necesaria para resolverlos.

En la primera unidad “El robo de los diamantes”, los agentes G y C informan al alumnado que se ha producido un robo en un museo y solicitan su ayuda para descubrir qué ha ocurrido. Sin embargo, antes tendrán que demostrar que poseen las habilidades necesarias para convertirse en buenos detectives. Para ello, a lo largo de la unidad se plantean diferentes actividades relacionadas con los contenidos matemáticos que se están trabajando. En determinadas sesiones, el alumnado debe aplicar esos aprendizajes para superar un reto y obtener una pista. Por ejemplo, después de trabajar las operaciones combinadas de sumas y restas, cada equipo debe resolver una serie de ejercicios y, si consigue resolver correctamente el reto, recibe una de las pistas del caso.

No es necesario que todas las sesiones incluyan una pista. Estas se incorporan en determinados momentos, seleccionados de manera intencionada, en sesiones dónde el alumnado demuestre la aplicación de los contenidos.

Finalmente, se juntan todas las pistas, analizarlas y resolver el caso utilizando la lógica entre todos, dando respuesta a los agentes G y C.

De este modo, el hilo conductor no sustituye al aprendizaje matemático, sino que da sentido a la aplicación de los contenidos: números y operaciones, razonamiento lógico y resolución de problemas son las herramientas que permiten al alumnado avanzar en la investigación.

Utilizar materiales y recursos relacionados con el hilo conductor

Una vez seleccionado el hilo conductor, podemos integrarlo también mediante materiales y recursos relacionados con él. La cantidad de trabajo que esto supone dependerá, en gran medida, del planteamiento que hayamos elegido. Algunos hilos conductores requieren simplemente seleccionar determinados recursos, mientras que otros implican elaborar materiales específicos para desarrollar la narrativa.

Por ejemplo, imaginemos una programación didáctica de Inglés titulada “Culturas del mundo”. Si en una unidad didáctica titulada “Scotland” queremos trabajar la comprensión lectora y la expresión escrita tendremos seleccionar o elaborar textos relacionados con esta región y su cultura. Como podemos ver en este ejemplo, un hilo conductor y el enfoque que le demos supondrán mayor o menor trabajo, recursos y tiempo.

Por otro lado, si nuestro hilo conductor se combina con metodologías como la gamificación, el aprendizaje basado en juegos o el escape room educativo, podemos incorporar y/o diseñar una gran variedad de recursos: juegos de mesa, cartas, códigos secretos, mensajes cifrados, candados, enigmas, elementos narrativos…

Establecer conexiones entre las distintas unidades y áreas

Finalmente, podemos utilizar el hilo conductor para establecer conexiones entre las diferentes unidades didácticas e incluso entre distintas áreas. De esta manera, el hilo conductor puede convertirse en un elemento que favorezca el trabajo interdisciplinar y permita abordar determinados aprendizajes desde diferentes perspectivas.

Debemos tener en cuenta que, en el contexto de las oposiciones, nuestra programación didáctica corresponde a un área concreta. Por tanto, no se trata de elaborar una programación que incluya todas las áreas, sino de desarrollar los contenidos, competencias específicas y criterios de evaluación propios de nuestra materia y aprovechar el hilo conductor para establecer conexiones interdisciplinares puntuales y coherentes.

Por ejemplo, en una programación didáctica del área de Conocimiento del Medio cuyo hijo conductor son las obras de Julio Verne. En una nuestras unidades didácticas trabajamos las rocas y los minerales y utilizamos el libro de Viaje al centro de la Tierra como punto de partida. La propia historia nos ofrece diferentes situaciones que podemos utilizar para introducir los contenidos: los protagonistas realizan un viaje hacia el interior de nuestro planeta, encuentran diferentes tipos de rocas y minerales y viven situaciones relacionadas con las características de estos materiales. A partir de estos elementos podemos plantear preguntas al alumnado, analizar la información que aparece en la obra y comprobar desde el punto de vista científico qué aspectos se corresponden con la realidad y cuáles pertenecen a la ficción.

Este mismo contexto puede aprovecharse de manera interdisciplinar con el área de Lengua Castellana y Literatura, mediante el análisis de la propia obra literaria, el desarrollo de la comprensión lectora, el vocabulario, las características de la narración…

3. ¿Cómo incluir el hilo conductor en nuestra programación didáctica?

Recordar que no es obligatorio incluir un hilo conductor en nuestra programación didáctica. Pero si decidimos incorporarlo en nuestra propuesta debemos asegurarnos que disponemos del tiempo y la energía para desarrollarlo correctamente. No basta con decir al tribunal que has seleccionado este hilo conductor también hay que justificarlo y demostrar que tu enfoque es aplicable a la realidad del aula.

Como hemos visto, el hilo conductor se desarrolla principalmente a través de las diferentes unidades didácticas o situaciones de aprendizaje. Sin embargo, también debemos dejar constancia de su existencia dentro del documento de programación didáctica.

Podemos incorporarlo brevemente en la introducción o en un apartado específico por ejemplo dentro de la metodología; explicando cuál hemos elegido y justificando por qué consideramos que aporta valor a nuestra propuesta. Si disponemos de espacio, también podemos explicar brevemente cómo lo desarrollamos en nuestra propuesta.

La justificación debe estar relacionada con nuestra área, nuestra metodología y los aprendizajes que queremos favorecer. Algunos ejemplos son:

Programación didácticaJustificación
Detectives matemáticos (Matemáticas)He elegido un hilo conductor basado en la resolución de misterios porque las Matemáticas requieren poner en práctica el razonamiento lógico y quiero aprovechar las actividades de investigación para desarrollar también esta capacidad en mi alumnado,
El Hobbit (Lengua Castellana y Literatura)He elegido como hilo conductor al obra de J.R.R. Tolkien porque quiero fomentar el gusto por la lectura y, al mismo tiempo, acercar al alumnado a una obra y a un autor relevantes dentro de la literatura fantástica
Julio Verne (Ciencias de la Naturaleza)He elegido diferentes obras de Julio Verne como hilo conductor porque quiero fomentar el hábito lector mediante textos relacionados con la aventura, la exploración y la ciencia, aprovechando además las posibilidades que estas obras ofrecen para conectar la literatura con otros aprendizajes
Culturas del mundo (Inglés)He elegido un hilo conductor basado en las culturas del mundo porque quiero que el alumnado comprenda que el inglés es una lengua de comunicación internacional y conozca otras realidades culturales, superando una visión limitada de la lengua asociada únicamente a determinados países y fomentando la aceptación cultural y respeto a la diversidad.

Una vez elegido nuestro hilo conductor también debemos dividirlo en diferentes partes o etapas y relacionarlas con las unidades didácticas. De esta manera, podemos asignar a cada unidad un título relacionado con el hilo conductor, consiguiendo que exista una continuidad entre las diferentes propuestas.

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