Lección 6: Temporalización y secuenciación de los contenidos en la programación didáctica para oposiciones
En las lecciones anteriores hemos ido construyendo los primeros pilares de nuestra programación didáctica. Comenzamos analizando cómo redactar la introducción y el contexto, para conocer las características del centro y del alumnado al que se dirige nuestra propuesta. Posteriormente, revisamos el marco legal y la documentación del centro que debemos tener en cuenta y analizamos las características propias del área que hemos elegido.
A continuación, estudiamos los elementos curriculares establecidos en la legislación, comprendiendo qué son los objetivos de etapa, las competencias clave, los descriptores operativos, las competencias específicas, los criterios de evaluación y los contenidos o saberes básicos, así como la relación que existe entre todos ellos.
Una vez que conocemos estos elementos y sabemos de dónde obtenerlos, llega el momento de comenzar a organizar nuestra programación en el tiempo. No basta con conocer qué debemos enseñar: debemos decidir cuándo lo vamos a trabajar, en qué orden, durante cuánto tiempo y qué relación tendrá cada unidad con las anteriores y posteriores.
En esta lección aprenderemos, por tanto, a realizar la secuenciación y temporalización de nuestra programación didáctica, teniendo en cuenta el horario semanal del área, el calendario escolar, el número de unidades que exige la convocatoria, la distribución de los contenidos y las características concretas del curso.
1. ¿Qué es la temporalización y la secuenciación?
Aunque en ocasiones utilizamos ambos términos como si fueran sinónimos, secuenciar y temporalizar no significan lo mismo.
La secuenciación consiste en establecer el orden en el que vamos a desarrollar los diferentes aprendizajes, contenidos o saberes básicos, unidades de programación y situaciones de aprendizaje. Se trata de determinar qué trabajaremos primero, qué posteriormente y qué aprendizajes necesitan apoyarse en otros que hemos trabajado previamente.
La temporalización, por su parte, consiste en situar esa secuencia dentro del calendario escolar, determinando cuándo se desarrollará cada unidad y cuánto tiempo aproximadamente dedicaremos a ella.
Una programación didáctica debe ser realista y flexible, por lo que tendremos que considerar las características del alumnado, la carga horaria del área, las actividades del centro, los períodos de evaluación, posibles actividades complementarias y cualquier otra circunstancia que pueda afectar al desarrollo de nuestra planificación.
2. El horario semanal del área
Una vez que hemos definido qué entendemos por secuenciación y temporalización, el siguiente paso será determinar cuándo vamos a trabajar nuestra área a lo largo de la semana. Para ello, tendremos qué conocer la distribución horaria establecida para la etapa y el área de la comunidad autónoma correspondiente.
La opción más sencilla, siempre que sea posible, será utilizar como referencia un horario real de un centro educativo de la comunidad autónoma donde vamos a opositar. Si no disponemos de uno, podremos elaborarlo nosotros mismos a partir de la normativa vigente, teniendo en cuenta el número de sesiones u horas semanales que corresponden al área.
Tras incluir el horario semanal en nuestra programación didáctica, debemos analizar cómo puede influir esta distribución en nuestra intervención docente. Por ejemplo, si tenemos una sesión a última hora de la mañana o de la tarde, podemos prever que el alumnado estará más cansado y plantear para ese momento actividades especialmente motivadoras. Del mismo modo, si nuestra sesión se desarrolla inmediatamente después del recreo, podemos comenzar con una breve actividad de relajación, atención o activación que facilite la transición hacia el trabajo académico.
También podemos aprovechar la distribución semanal para incorporar determinadas actuaciones relacionadas con las necesidades detectadas en el centro o con los planes y programas que hayamos mencionado anteriormente en nuestra programación. Por ejemplo, si en el centro existe un Plan de Mejora de la comprensión lectora, podemos establecer una sesión semanal dedicada a actividades de lectura y comprensión vinculadas con los contenidos que estamos trabajando en el área.
Ejemplo: En este ejemplo estamos programando para 5º de Primaria en el área de Ciencias Sociales.
Teniendo en cuenta el horario semanal del grupo de 5º de Educación Primaria, el área de Ciencias Sociales dispone de 3 sesiones semanales, situadas los lunes, jueves y viernes de 12:30 a 13:00 horas.
Esta distribución horaria será tenida en cuenta a la hora de realizar la temporalización y secuenciación de la programación didáctica, ya que condicionará el número de sesiones disponibles para desarrollar cada unidad de programación.
Asimismo, consideraremos especialmente el momento de la jornada en el que se desarrollan estas sesiones. Las tres sesiones de Ciencias Sociales tienen lugar inmediatamente después del recreo, por lo que será necesario tener en cuenta que el alumnado puede regresar al aula con un nivel de activación elevado y necesitar unos minutos para recuperar la atención y concentrarse en la tarea.
Por este motivo, iniciaremos estas sesiones con breves actividades de relajación y vuelta a la calma, que permitan al alumnado realizar la transición entre el momento de ocio y el trabajo académico. Estas actividades podrán consistir en ejercicios breves de respiración, atención plena, escucha activa o pequeñas dinámicas de concentración, adaptándolas a las características del grupo.
3. El calendario escolar
Una vez establecido el horario semanal del área, el siguiente paso será consultar el calendario escolar correspondiente al curso en el que se desarrollará nuestra programación didáctica.
Por ejemplo, si nos presentamos a las oposiciones de 2026, y la convocatoria no indica lo contrario programaremos para el curso vigente; en este caso el curso escolar 2025-2026. De esta forma, podemos consultar el calendario escolar oficial publicado por la comunidad autónoma correspondiente y conocer las fechas de inicio y finalización del curso, los periodos lectivos, las vacaciones y los días festivos.
Una vez consultado el calendario, debemos contabilizar las sesiones lectivas de nuestra área disponibles en cada trimestre. Para ello, tendremos en cuenta tanto el número de sesiones semanales establecidas en el horario escolar como los días lectivos de cada período. Este cálculo es fundamental para realizar una distribución realista de las unidades didáctica.
Ejemplo: Para la temporalización y secuenciación de la presente programación didáctica se ha tenido en cuenta el calendario escolar establecido por la Castilla y León para el curso 2025-2026. Atendiendo a dicho calendario y al horario semanal del área, se dispone de un total de 105 sesiones lectivas de 45 minutos cada una durante el curso. Estas sesiones se distribuyen de la siguiente manera:
- Primer trimestre: 42 sesiones
- Segundo trimestre: 33 sesiones
- Tercer trimestre: 30 sesiones
En la distribución de las sesiones entre las diferentes unidades de programación se tendrán en cuenta, además, aquellos acontecimientos y actividades que puedan afectar al desarrollo ordinario de las clases, como los períodos destinados a la evaluación inicial y final, las actividades complementarias y extraescolares, talleres, celebraciones y actividades propias del centro.
4. ¿Cuántas unidades didácticas debemos elaborar?
Lo primero es revisar la última convocatoria de oposiciones para comprobar cuántas unidades didácticas, como mínimo, debe incluir nuestra programación. Sin embargo, cuando se publiqué la convocatoria correspondiente del año en el que vayamos a presentarnos (si no disponemos de ella antes) la revisaremos para asegurarnos que no han cambiado estas instrucciones.
Después de conocer el mínimo de unidades didácticas pasaremos a revisar los contenidos seleccionados para el curso o ciclo indicado.
5. Distribución de los contenidos o saberes básicos
Una vez que hemos determinado cuántas unidades de programación didácticas o unidades didácticas vamos a elaborar, pasaremos a distribuir entre ellas los contenidos o saberes básicos que hemos incluido previamente en nuestra programación didáctica.
Para ello, partiremos del listado de contenidos extraído de la legislación y comenzaremos a agruparlos en función de su relación y de la temática que queramos trabajar en cada unidad. No debemos entender esta distribución como una simple división de los contenidos entre las unidades. El objetivo no es repartirlos de manera equitativa sino realizar una secuenciación coherente y pedagógicamente justificada. Algunas unidades podrán contener más contenidos que otras en función de su complejidad y del número de sesiones disponibles.
Es importante es que no dejemos ningún contenido sin trabajar y que le dediquemos el tiempo necesario para asegurar su aprendizaje por parte del alumnado. Es mejor fragmentar más el contenido y dedicarle más sesiones a que se dé deprisa y mal. También debemos considerar el currículo en espiral, es decir repasar, relacionar y ampliar los contenidos en unidades didácticas posteriores del mismo curso o del siguiente. La secuenciación de los contenidos debe seguir una coherencia y progresión.
Una vez distribuidos los contenidos y sabiendo el número de unidades que formarán parte de nuestra programación didáctica podemos distribuir dichas unidades por trimestres teniendo en cuenta el número de sesiones disponibles, la dificultad de los contenidos y su progresión. Es recomendable para aquellos contenidos con mayor dificultad o más extensos incluirlos en trimestres con un mayor número de sesiones.
Además podemos incluir en nuestra programación didáctica, al lado de los contenidos que incluimos en la sesión anterior, el trimestre y curso en los que se van a trabajar.
Consejo: Una buena ayuda es recurrir a algún libro de texto del curso y comunidad autónoma correspondiente para que nos sirva de inspiración en la elaboración de nuestras unidades didácticas.
Justificación de la secuenciación de los saberes básicos
La distribución de los contenidos o saberes básicos a lo largo de las unidades didácticas no debe realizarse de manera arbitraria. Es necesario establecer unos criterios de secuenciación que permitan justificar el orden elegido. Un ejemplo de como podemos incluir esta información en nuestra programación es el siguiente:
La secuenciación de los contenidos se ha realizado atendiendo a criterios de progresión y dificultad creciente, partiendo de los conocimientos previos del alumnado y favoreciendo la construcción de aprendizajes significativos. Asimismo se ha aplicado un enfoque de currículo en espiral, retomando determinados contenidos a lo largo del curso para profundizar progresivamente en ellos. Para establecer la distribución se han tenido también en cuenta las características del alumnado, la relación entre los diferentes saberes, el número de sesiones disponibles y la posibilidad de establecer conexiones interdisciplinares.
6. Secuenciación de las unidades didácticas /situaciones de aprendizaje y de las sesiones
A continuación debemos determinar cómo se van a organizar y secuenciar los aprendizajes dentro de cada sesión y de cada unidad didáctica.
Antes de continuar, es importante diferenciar algunos conceptos que utilizaremos a lo largo del curso: unidad didáctica, proyecto, situación de aprendizaje, actividad, tarea, taller y sesión no son lo mismo. Para conocer las diferencias entre estos conceptos, puedes consultar este artículo.
Secuenciación de las unidades didácticas
Cada unidad de programación debe presentar una secuencia lógica y progresiva de aprendizaje, de manera que el alumnado avance desde la introducción y activación de los conocimientos previos hasta la aplicación de lo aprendido y su posterior evaluación,
Como referencia general, podemos estructurar las unidades en 4 fases:
- Fase inicial: Se presenta la situación o temática que se va a trabajar, se despierta el interés del alumnado y se activan sus conocimientos previos. También podemos plantear una evaluación inicial como punto de partida los contenidos.
- Fase de desarrollo: Se introducen y trabajan los nuevos contenidos y saberes básicos mediante diferentes actividades, recursos y estrategias metodológicas. En esta fase se construyen progresivamente los nuevos aprendizajes.
- Fase de aplicación: El alumnado utiliza lo aprendido en diferentes situaciones y contextos, resolviendo problemas, realizando tareas o elaborando un producto final que permita movilizar los conocimientos, destrezas y actitudes adquiridos.
- Fase de evaluación: Se comprueba el grado de adquisición de los aprendizajes mediante las evidencias y los instrumentos de evaluación establecidos. También podemos incluir actividades de repaso, refuerzo, ampliación y reflexión sobre el propio aprendizaje; y presentación del producto final.
Secuenciación de las sesiones
Como estructura general, cada sesión puede organizarse también en cuatro momentos:
- Inicio: Presentación de la sesión, activación de conocimientos previos, explicación de los objetivos o planteamiento de la actividad.
- Desarrollo: Explicación, exploración y realización de las actividades previstas
- Aplicación: Puesta en práctica de lo aprendido
- Cierre: Puesta en común, conclusiones, reflexión sobre lo aprendido e instrucciones para sesiones posteriores si fuese necesario.
Para finalizar, tras haber incluido en la programación didáctica, la distribución de los contenidos por trimestres, haber diseñado el horario escolar y analizar como influye en nuestra programación didáctica, determinar el calendario escolar y el número de sesiones distribuidas en un número determinado de unidades didácticas; pasaremos a explicar la secuencia didáctica de las sesiones y de las unidades didácticas.




