Tema 22: Los problemas de comportamiento en el ámbito educativo. Análisis de los factores que intervienen desde una perspectiva interactiva. El papel de la escuela en la prevención de los problemas de comportamiento

INDICE

1. Introducción

2. Los problemas de comportamiento en el ámbito educativo

2.1. Definición de problemas de comportamiento

2.2. Tipos de problemas de comportamiento en el aula

3. Análisis de los factores que intervienen desde una perspectiva interactiva

4. El papel de la escuela en la prevención de los problemas de comportamiento

5. Conclusiones

6. Bibliografía

1. Introducción

En el ámbito educativo, los problemas de comportamiento representan uno de los desafíos más significativos que enfrentan los maestros y maestras, los padres,… Estos problemas pueden manifestarse de diversas formas, desde la falta de atención y la falta de participación en clase hasta comportamientos disruptivos y, en casos extremos, conductas violentas.

Para comprender la naturaleza de estos problemas, es crucial adoptar una perspectiva que reconozca la interacción dinámica entre múltiples factores. Desde este punto de vista, se examinan tanto las características individuales de los estudiantes como los contextos sociales y ambientales en los que se desenvuelven. Aspectos como el entorno familiar, las relaciones interpersonales, la cultura escolar y las políticas educativas cobran relevancia al analizar la génesis y la perpetuación de los problemas de comportamiento.

Más allá de la función tradicional de la escuela de impartir conocimientos académicos, el colegio desempeña un papel crucial en el desarrollo socioemocional de los estudiantes y en la promoción de un clima escolar saludable y seguro. A través de estrategias de prevención, intervención temprana y apoyo emocional, las instituciones educativas pueden fomentar un ambiente propicio para el aprendizaje y el crecimiento personal de todos los estudiantes.

En el desarrollo de este tema tendremos en cuenta la legislación educativa vigente. Podemos destacar la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo de Educación (LOE) con las modificaciones introducidas por la Ley Orgánica 3/2020 de 29 de diciembre (LOMLOE). Asimismo considerar… (incorporar legislación autonómica correspondiente).

De dicha legislación y en relación con el tema, debemos tener en cuenta el título II, capítulo I de la LOMLOE dónde se indica que el alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (ACNEAE) está compuesto por:

  • Alumnado con necesidades educativas especiales (NEE)
  • Retraso madurativo
  • Trastornos del desarrollo del lenguaje y la comunicación
  • Trastornos de atención o de aprendizaje
  • Desconocimiento grave de la lengua de aprendizaje
  • En situación de vulnerabilidad socioeducativa
  • Altas capacidades intelectuales
  • Incorporación tardía al sistema educativo
  • Condiciones personales de historia escolar

Asimismo, la LOMLOE, en su artículo 71, reconoce y regula las medidas de atención a la diversidad del alumnado, poniendo énfasis en la inclusión y en la adecuación de la respuesta educativa a las necesidades específicas de cada estudiante; incluyendo al alumnado con problemas de comportamiento.

En este tema comenzaremos con los problemas de comportamiento en el ámbito educativo. Luego analizaremos los factores que intervienen desde una perspectiva interactiva. Finalmente abordaremos el papel de la escuela en la prevención de los problemas de comportamiento.

2. Los problemas de comportamiento en el ámbito educativo

2.1. Definición de problemas de comportamiento

Los problemas de comportamiento en el ámbito educativo se refieren a cualquier tipo de conducta que interfiera con el proceso de enseñanza-aprendizaje, el funcionamiento adecuado del ambiente escolar o el bienestar de los estudiantes y el personal escolar. Estos problemas pueden manifestarse de diversas formas, que van desde la falta de atención y la falta de participación en clase hasta comportamientos disruptivos, agresivos o antisociales.

Es importante destacar que los problemas de comportamiento pueden ser el resultado de una variedad de factores, incluidos aspectos individuales del estudiante (como dificultades de aprendizaje, trastornos del comportamiento o problemas emocionales), así como influencias externas, como el entorno familiar, los pares, la cultura escolar y el contexto socioeconómico.

Este tipo de problemas no solo afectan el rendimiento académico del estudiante, sino que también pueden tener repercusiones en su bienestar emocional, social y en su futuro desarrollo. Por lo tanto, es fundamental abordar estos problemas de manera integral, implementando estrategias de prevención, intervención y apoyo que promuevan un ambiente escolar seguro, inclusivo y propicio para el aprendizaje y el crecimiento personal de todos los estudiantes. Además debemos considerar que su tratamiento y resolución supone el trabajo en equipo de los maestros especialistas, el tutor o tutora del alumno con problemas de comportamiento, su familia, el equipo directivo,…

2.2. Tipos de problemas de comportamiento en el aula

Los problemas de comportamiento en el aula pueden manifestarse de diversas formas, y es importante reconocer y comprender los diferentes tipos para abordarlos de manera efectiva. Algunos de los tipos más comunes de problemas de comportamiento en el aula incluyen:

  1. Falta de atención y concentración: Los estudiantes pueden tener dificultades para mantener la concentración en las tareas escolares, lo que puede resultar en distracciones constantes, falta de participación en clase y dificultades para completar el trabajo asignado.
  2. Comportamiento disruptivo: Esto incluye comportamientos que interrumpen el proceso de enseñanza-aprendizaje, como hablar fuera de turno, interrumpir al maestro o a otros estudiantes, hacer ruido excesivo o negarse a seguir las instrucciones.
  3. Agresión y violencia: Algunos estudiantes pueden mostrar comportamientos agresivos hacia sus compañeros o el personal escolar, que van desde insultos y peleas físicas hasta intimidación y acoso.
  4. Desafío a la autoridad: Esto implica la falta de respeto hacia los maestros, desobediencia a las reglas y normas escolares, y resistencia a la autoridad.
  5. Falta de participación: Algunos estudiantes pueden mostrar apatía hacia el proceso de aprendizaje, negándose a participar en actividades escolares, no completando tareas o mostrando una actitud general de desinterés.
  6. Comportamiento destructivo: Esto incluye dañar o destruir propiedad escolar, vandalismo en el aula o en el campus, o cualquier otro comportamiento que cause daño físico o material.
  7. Comportamientos desafiantes: Algunos estudiantes pueden desafiar constantemente las reglas y normas establecidas, cuestionando la autoridad del maestro y buscando atención negativa.

Es importante tener en cuenta que los problemas de comportamiento en el aula pueden ser el resultado de una variedad de factores, incluidos aspectos individuales del estudiante, como dificultades de aprendizaje o problemas emocionales, así como influencias externas, como el entorno familiar y las experiencias fuera de la escuela. Por lo tanto, abordar estos problemas requiere enfoques holísticos que consideren tanto las necesidades individuales de los estudiantes como el contexto escolar y social más amplio.

Grupos de riesgo que pueden presentar problemas de comportamiento en el aula

Existen ciertos grupos de estudiantes que pueden presentar un mayor riesgo de experimentar problemas de comportamiento en el aula debido a una variedad de factores individuales y contextuales. Algunos de estos grupos incluyen:

  1. Estudiantes con dificultades de aprendizaje: Los estudiantes que enfrentan desafíos en el aprendizaje académico, ya sea debido a trastornos del aprendizaje, discapacidades intelectuales o dificultades en áreas específicas como la lectura o las matemáticas, pueden sentirse frustrados en el entorno escolar y manifestar comportamientos de evitación o resistencia.
  2. Estudiantes con trastornos del comportamiento: Los estudiantes que tienen trastornos del comportamiento, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno del espectro autista (TEA) o el trastorno oposicionista desafiante (TOD), pueden mostrar comportamientos impulsivos, desafiantes o disruptivos en el aula.
  3. Estudiantes con problemas emocionales o de salud mental: Los estudiantes que luchan con problemas emocionales, como la ansiedad, la depresión o el trauma, pueden tener dificultades para regular sus emociones y comportarse de manera adecuada en el entorno escolar.
  4. Estudiantes en situaciones familiares difíciles: Los estudiantes que provienen de hogares con situaciones familiares difíciles, como abuso, negligencia, violencia doméstica, divorcio o problemas de salud en la familia, pueden experimentar estrés emocional que se refleja en su comportamiento en la escuela.
  5. Estudiantes expuestos a la pobreza o la marginalización: Los estudiantes que viven en entornos socioeconómicos desfavorecidos o que pertenecen a comunidades marginadas pueden enfrentar desafíos adicionales, como la falta de recursos, el estrés crónico o la discriminación, que pueden influir en su comportamiento en el aula.
  6. Estudiantes con problemas de relaciones interpersonales: Los estudiantes que tienen dificultades para relacionarse con sus compañeros o que experimentan conflictos en sus relaciones sociales pueden mostrar comportamientos disruptivos o agresivos en el entorno escolar como resultado de sus dificultades para manejar las interacciones sociales.

Es importante reconocer que estos grupos de riesgo no son mutuamente excluyentes y que los estudiantes pueden enfrentar múltiples desafíos simultáneamente. Abordar los problemas de comportamiento en el aula requiere un enfoque comprensivo y centrado en las necesidades individuales de cada estudiante, así como en la creación de un ambiente escolar inclusivo y de apoyo que promueva el bienestar de todos los estudiantes.

3. Análisis de los factores que intervienen desde una perspectiva interactiva

En el análisis de los factores que intervienen en los problemas de comportamiento en el ámbito educativo es importante considerar que el comportamiento no es simplemente el resultado de características individuales, sino que está moldeado por una red de influencias que incluyen aspectos personales, sociales, familiares, escolares y culturales. Algunos de los factores más relevantes incluyen:

  1. Factores individuales: Incluye las características personales de los estudiantes, como sus habilidades cognitivas, su temperamento, su estilo de aprendizaje y cualquier condición de salud mental o discapacidad que puedan tener. Estos factores individuales pueden afectar la forma en que los estudiantes perciben y responden a las demandas del entorno escolar.
  2. Entorno familiar: El entorno familiar desempeña un papel crucial en el desarrollo socioemocional de los estudiantes. La calidad de las relaciones familiares, el nivel socioeconómico, la estructura familiar, el apoyo emocional y la cohesión familiar son solo algunos de los factores que pueden influir en el comportamiento de los estudiantes en el aula.
  3. Contexto escolar: La cultura y el clima escolar, las relaciones con los compañeros y los maestros, las expectativas académicas y conductuales, así como las políticas y prácticas escolares, también juegan un papel significativo en la experiencia educativa de los estudiantes y en su comportamiento en el aula.
  4. Relaciones interpersonales: Las relaciones interpersonales dentro y fuera del aula pueden influir en el comportamiento de los estudiantes. El apoyo social, la calidad de las relaciones con los compañeros y los adultos, así como el manejo de conflictos y la resolución de problemas, son aspectos importantes que pueden afectar el comportamiento de los estudiantes.
  5. Factores comunitarios y socioculturales: El entorno comunitario y sociocultural en el que los estudiantes viven también puede influir en su comportamiento en la escuela. Factores como la disponibilidad de recursos comunitarios, las normas culturales y las expectativas sociales pueden impactar en las actitudes y comportamientos de los estudiantes.
  6. Experiencias pasadas: Las experiencias pasadas de los estudiantes, tanto en el ámbito escolar como en otros contextos, pueden moldear su comportamiento presente. Las experiencias de éxito o fracaso académico, el historial de relaciones interpersonales y las experiencias traumáticas pueden tener un impacto duradero en el comportamiento de los estudiantes en el aula.

Al considerar estos factores de manera interactiva, se reconoce la complejidad y la interdependencia de los diversos elementos que influyen en el comportamiento de los estudiantes. Esto subraya la importancia de abordar los problemas de comportamiento de manera integral, implementando estrategias que aborden tanto los aspectos individuales como los contextuales para promover un entorno educativo saludable y propicio para el aprendizaje y el desarrollo de todos los estudiantes.

Para ello, es importante realizar al principio de cada curso escolar, una evaluación inicial del alumnado para conocer su nivel de conocimientos y detectar posibles dificultades en la adquisición de los contenidos. Asimismo, se debe realizar una entrevista con las familias y mantener una comunicación constante para detectar aspectos como las relaciones del alumno, sus experiencias,… Además, se debe fomentar la comunicación constante entre los miembros de la comunidad educativa que traten o hayan tratado con dicho alumno. Por ello, existen una serie de documentos en el centro como el historial académico, el informe final de etapa,… que contribuyen a dar una mejor respuesta educativa a las necesidades de dicho alumno y lograr su éxito académico.

4. El papel de la escuela en la prevención de los problemas de comportamiento

El papel de la escuela en la prevención de los problemas de comportamiento es fundamental y abarca una variedad de enfoques y estrategias dirigidas a promover un ambiente escolar positivo y de apoyo. Algunas de las formas en que la escuela puede contribuir a la prevención de los problemas de comportamiento incluyen:

  1. Cultura escolar positiva: Fomentar una cultura escolar basada en el respeto mutuo, la inclusión, la equidad y la responsabilidad puede crear un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo positivo de los estudiantes. Esto implica establecer normas claras de comportamiento, promover la participación de todos los miembros de la comunidad escolar y celebrar los logros académicos y personales. Las características del centro, valores,… están recogidos en el Proyecto Educativo de Centro.
  2. Enseñanza de habilidades sociales y emocionales: Integrar programas de enseñanza de habilidades sociales y emocionales en el currículo escolar puede ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades como la resolución de problemas, la empatía, la autorregulación emocional y la toma de decisiones responsable. Estas habilidades son fundamentales para manejar conflictos de manera constructiva y para establecer relaciones positivas con los demás. Dentro de la Programación General Anual, el centro puede incorporar aquellos programas y planes de mejora que contribuyan a mejorar la formación del alumnado del centro y las relaciones entre los mismos.
  3. Intervención temprana: Identificar y abordar los problemas de comportamiento en etapas tempranas puede prevenir que estos se intensifiquen y se conviertan en problemas más graves en el futuro. Esto puede implicar la implementación de sistemas de monitoreo y detección temprana, así como el acceso a intervenciones y apoyos adicionales para los estudiantes que muestran signos de dificultades emocionales o de comportamiento. Es decir, cada centro debe promover la detección temprana y diagnóstico de las posibles dificultades y problemas que pudiese presentar el alumnado y establecer las medidas correspondientes para atender a las necesidades del alumno que lo requiera mediante un Plan Individualizado (el nombre varía según la comunidad autónoma a la que te presentes). De nuevo, la importancia de los maestros así como el equipo de orientación del centro son fundamentales para lograrlo.
  4. Promoción de la participación y el compromiso: Involucrar activamente a los estudiantes en la vida escolar, brindándoles oportunidades para participar en actividades extracurriculares, proyectos de servicio comunitario y liderazgo estudiantil, puede ayudar a fortalecer su sentido de pertenencia y conexión con la escuela, reduciendo así la probabilidad de comportamientos disruptivos. En otras palabras, se deben promover actividades complementarias y extraescolares que permiten desarrollar al alumnado sus habilidades más allá del aula.
  5. Colaboración con padres y familias: Establecer una comunicación abierta y colaborativa con los padres y familias de los estudiantes puede fortalecer el apoyo social y emocional que los estudiantes reciben tanto en el hogar como en la escuela. Esto puede implicar la realización de reuniones regulares, la provisión de recursos y apoyo para las familias y la colaboración en la implementación de estrategias de manejo del comportamiento en el hogar y en la escuela. Por otro lado, fomentar la escuela de padres y su participación en la vida del centro a través del AMPA, permite mantener una mejor contacto con las familias y favorecer la integración e interés del niño mediante el ejemplo de sus familiares.
  6. Desarrollo de políticas y prácticas inclusivas: Adoptar políticas y prácticas escolares inclusivas y equitativas que reconozcan y respeten la diversidad de los estudiantes puede promover un ambiente de respeto y aceptación mutua. Esto puede incluir políticas antidiscriminatorias, la implementación de estrategias de inclusión para estudiantes con necesidades especiales y la promoción de la equidad en el acceso a oportunidades educativas y recursos. En relación con la LOE-LOMLOE podemos destacar el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es un marco educativo que busca proporcionar a todos los estudiantes, independientemente de sus habilidades, estilos de aprendizaje o características individuales, igualdad de oportunidades para acceder al currículo, participar activamente en el aprendizaje y demostrar lo que han aprendido. Este enfoque se basa en la premisa de que la diversidad es la norma en el aula y reconoce que los estudiantes tienen diferentes fortalezas, necesidades y formas de aprender.

5. Conclusiones

Como hemos visto a lo largo del tema, los problemas de comportamiento en el aula pueden manifestarse de diversas formas, desde la falta de atención y la falta de participación hasta comportamientos disruptivos, agresivos o destructivos. Estos problemas son el resultado de la interacción dinámica entre múltiples factores, que incluyen aspectos individuales de los estudiantes, como sus características personales y condiciones de salud mental, así como influencias externas, como el entorno familiar, escolar y comunitario.

La escuela desempeña un papel fundamental en la prevención de los problemas de comportamiento al crear un ambiente escolar positivo y de apoyo, proporcionar intervenciones tempranas y apoyos adicionales, fomentar el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, promover la participación y el compromiso de los estudiantes, colaborar con padres y familias, y adoptar políticas y prácticas inclusivas y equitativas. Quisiera destacar el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) emerge como un marco educativo prometedor para abordar los problemas de comportamiento al proporcionar a todos los estudiantes igualdad de oportunidades para acceder al currículo, participar activamente en el aprendizaje y demostrar lo que han aprendido, reconociendo y valorando la diversidad en el aula.

    6. Bibliografía

    • Pasarín- Lavín, T. (2021): Atención a la diversidad: Claves para una inclusión real en el aula ordinaria. Amazon Kindle Direct Publishing
    • Ley Orgánica 2/2006 de 3 de Mayo de Educación (LOE)
    • Ley Orgánica 3/2020 de 29 de Diciembre por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de Mayo (LOMLOE)