Tema 1: Características generales del niño y la niña hasta los seis años. Principales factores que intervienen en su desarrollo. Etapas y momentos más significativos. El desarrollo infantil en el primer año de vida. El papel de los adultos
INDICE
1. Introducción
2. Características generales del niño y la niña hasta los seis años
2.1. Aspectos motrices
2.2. Aspectos cognitivos
2.3. Aspectos afectivos
2.4. Aspectos sociales y morales
3. Principales factores que intervienen en el desarrollo
3.1. Concepto de desarrollo psicoevolutivo
3.2. Principales factores del desarrollo psicoevolutivo
4. Etapas y momentos más significativos
4.1. Desarrollo cognitivo
4.2. Desarrollo del lenguaje
4.3. Desarrollo de la motricidad
4.4. Desarrollo psicosexual
4.5. Desarrollo social
5. El desarrollo infantil en el primer año de vida
6. El papel de los adultos
7. Conclusiones
8. Bibliografía
1. Introducción
“El desarrollo psicológico no se lleva a cabo completamente solo… no es simplemente el resultado del despliegue de las fuerzas innatas que el recién nacido ha recibido en herencia. Los instrumentos a los cuáles el niño recurre para operar, son el juego y la imitación” – Édouard Claparede
El desarrollo infantil constituye un proceso global, continuo y dinámico mediante el cual los niños y niñas adquieren progresivamente nuevas capacidades y formas de relacionarse consigo mismos, con los demás y con el entorno. Durante los primeros seis años de vida se producen importantes transformaciones en las dimensiones física, motora, cognitiva, lingüística, afectiva y social, estrechamente relacionadas entre sí.
El conocimiento de las características evolutivas de esta etapa resulta fundamental para la intervención educativa, ya que permite al docente ajustar las experiencias, los espacios, los materiales y las propuestas a las necesidades y posibilidades de cada niño y niña, respetando sus diferentes ritmos de desarrollo.
En este sentido, las aportaciones de autores como Piaget, Vygotsky, Wallon, Bowlby, Erikson o Bronfenbrenner han contribuido a comprender el desarrollo infantil desde diferentes perspectivas. Actualmente se tiende a adoptar una visión integradora, en la que el desarrollo se entiende como resultado de la interacción entre las características individuales y los contextos en los que el niño participa.
Desde el punto de vista normativo, este planteamiento se relaciona con los principios establecidos en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), modificada por la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre (LOMLOE), así como con el Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil, junto con la normativa curricular desarrollada por cada comunidad autónoma (nombra el decreto curricular de la comunidad autónoma a la que te presentas).
Por tanto, conocer cómo se produce el desarrollo durante los primeros años de vida constituye una base imprescindible para ofrecer una respuesta educativa ajustada, preventiva e inclusiva.
2. Características generales del niño y la niña hasta los seis años
El desarrollo durante los primeros seis años presenta unas características generales que permiten comprender la evolución del niño y de la niña, aunque siempre deben interpretarse desde el respeto a las diferencias individuales. Se trata de un proceso global, continuo, dinámico y progresivo, en el que las distintas dimensiones del desarrollo mantienen una estrecha relación.
2.1. Aspectos motrices
Durante los primeros años se produce una importante evolución del control corporal y de las posibilidades de movimiento. El desarrollo motor está relacionado con la maduración neurológica, pero también con la experiencia, la interacción con el entorno y las oportunidades de movimiento que se ofrecen al niño.
En los primeros meses aparecen los reflejos primitivos, respuestas automáticas propias del recién nacido que irán integrándose progresivamente a medida que madura el sistema nervioso. Posteriormente se adquiere un mayor control postural, pasando progresivamente del control cefálico a la sedestación, el desplazamiento autónomo y, finalmente, la marcha.
Durante la etapa de Educación Infantil se produce también una evolución de la motricidad gruesa, relacionada con el control global del cuerpo, el equilibrio, la coordinación y los desplazamientos, y de la motricidad fina, que permite realizar movimientos cada vez más precisos con las manos y los dedos.
Asimismo, se desarrolla el esquema corporal, la coordinación óculo-manual, la orientación espacial y la lateralidad. Esta última constituye un proceso progresivo de predominancia funcional que no se establece necesariamente a la misma edad en todos los niños y niñas.
La psicomotricidad adquiere especial relevancia durante esta etapa, puesto que el movimiento constituye un medio fundamental de exploración, comunicación y relación con el entorno. Por ello, la intervención educativa debe proporcionar experiencias variadas de movimiento, manipulación y expresión corporal, respetando los diferentes ritmos evolutivos.
2.2. Aspectos cognitivos
El desarrollo cognitivo hace referencia a la evolución de procesos como la percepción, la atención, la memoria, el pensamiento, la resolución de problemas y la construcción del conocimiento.
Desde la perspectiva de Piaget, durante los primeros dos años tiene lugar el periodo sensoriomotor, caracterizado por el conocimiento del entorno a través de la acción y la percepción. Uno de sus principales logros es la construcción progresiva de la permanencia del objeto, así como el desarrollo de conductas intencionales y de las primeras representaciones mentales.
Entre los dos y los seis años se desarrolla el periodo preoperatorio, caracterizado por el avance de la función simbólica, que permite representar objetos y situaciones mediante el lenguaje, el juego simbólico, la imitación diferida o el dibujo. El pensamiento continúa presentando rasgos como el egocentrismo cognitivo, la centración y la dificultad para realizar determinadas operaciones lógicas.
Sin embargo, las aportaciones de Piaget deben complementarse con otras perspectivas. Vygotsky destaca el papel de la interacción social y del lenguaje en la construcción del conocimiento, así como la importancia de la zona de desarrollo próximo y de la mediación del adulto o de otros compañeros con mayor competencia.
Por su parte, Bruner resalta la importancia de la interacción con el adulto y del andamiaje para favorecer progresivamente la autonomía del niño en la construcción de sus aprendizajes.
En consecuencia, durante esta etapa el niño aprende fundamentalmente mediante la exploración, la manipulación, el juego, la interacción y la experimentación. La escuela debe proporcionar experiencias significativas y ajustadas a sus posibilidades, favoreciendo un aprendizaje activo y progresivamente autónomo.
2.3. Aspectos afectivos
El desarrollo afectivo está estrechamente relacionado con la construcción de la personalidad, la autoestima, la seguridad emocional y la capacidad para establecer vínculos con otras personas.
Durante los primeros años, la relación con las figuras de referencia resulta fundamental. Bowlby, mediante su teoría del apego, destacó la importancia de establecer vínculos afectivos estables y seguros como base para la exploración del entorno y para el desarrollo posterior. Los estudios de Ainsworth permitieron profundizar en los diferentes patrones de apego y en la importancia de la sensibilidad y disponibilidad de las figuras cuidadoras.
Desde la perspectiva de Erikson, durante los primeros seis años se suceden principalmente tres conflictos psicosociales: confianza frente a desconfianza, autonomía frente a vergüenza y duda e iniciativa frente a culpa. La superación positiva de estos conflictos favorece la seguridad, la autonomía y la iniciativa personal.
En esta etapa también adquieren progresivamente mayor importancia la identificación y expresión de las emociones, así como el desarrollo de estrategias para regularlas. Por ello, la intervención educativa debe proporcionar un clima afectivo seguro, favorecer la expresión emocional, reforzar los logros y promover progresivamente la autonomía y una imagen positiva de sí mismo.
2.4. Aspectos sociales y morales
El desarrollo social hace referencia a la progresiva adquisición de habilidades que permiten al niño relacionarse con otras personas, participar en diferentes contextos y construir normas de convivencia.
Inicialmente, las relaciones sociales se establecen principalmente con las figuras familiares, ampliándose progresivamente hacia otros adultos y hacia el grupo de iguales. El juego adquiere un papel fundamental como contexto de interacción, comunicación, cooperación y aprendizaje de normas sociales.
Desde la perspectiva de Vygotsky, el desarrollo psicológico se encuentra profundamente influido por la interacción social y cultural. Asimismo, Bandura destaca el aprendizaje mediante la observación y el modelado, poniendo de manifiesto la importancia de los adultos y de los iguales como modelos de conducta.
En cuanto al desarrollo moral, Piaget estudió la evolución de la comprensión de las normas y de los juicios morales, señalando el paso progresivo desde una moral más heterónoma hacia formas de comprensión más autónomas. Posteriormente, Kohlberg profundizó en el desarrollo del razonamiento moral.
Por tanto, la escuela debe favorecer relaciones basadas en el respeto, la cooperación, la empatía, la resolución pacífica de conflictos y la participación, ofreciendo modelos coherentes de comportamiento y oportunidades para interactuar con los demás.
3. Principales factores que intervienen en el desarrollo
Una vez analizadas las características generales del niño y la niña hasta los seis años, resulta necesario profundizar en el propio concepto de desarrollo psicoevolutivo y en los principales factores que intervienen en su evolución. Comprender cómo se produce este proceso permitirá al docente interpretar adecuadamente las características de cada etapa y ajustar la respuesta educativa a las necesidades y posibilidades de cada niño y niña.
3.1. Concepto de desarrollo psicoevolutivo
El desarrollo psicoevolutivo puede definirse como el proceso de cambios y transformaciones que experimenta la persona a lo largo de su vida y que permiten la adquisición progresiva de nuevas capacidades y formas de adaptación al medio. Durante la infancia, este proceso se manifiesta en las dimensiones física, motora, cognitiva, lingüística, afectiva y social, que se encuentran estrechamente relacionadas.
El desarrollo presenta un carácter global, puesto que las diferentes dimensiones evolucionan de manera interdependiente; continuo, ya que se produce a lo largo del tiempo; dinámico, porque existe una interacción constante entre el individuo y el entorno; y progresivo, al permitir la adquisición de capacidades cada vez más complejas.
No obstante, desarrollo y crecimiento no son conceptos equivalentes. El crecimiento hace referencia principalmente a los cambios cuantitativos relacionados con el aumento de las dimensiones corporales y la maduración física, mientras que el desarrollo comprende cambios tanto cuantitativos como cualitativos que afectan al funcionamiento y a las capacidades del individuo.
Asimismo, es necesario diferenciar desarrollo y aprendizaje. El aprendizaje se refiere a los cambios relativamente estables que se producen como consecuencia de la experiencia, la interacción y la práctica. Ambos procesos mantienen una estrecha relación: la maduración proporciona determinadas posibilidades, mientras que la experiencia y el aprendizaje permiten desarrollarlas y enriquecerlas.
Las diferentes teorías del desarrollo han explicado este proceso desde perspectivas diversas. Piaget destacó la construcción activa del conocimiento mediante la interacción entre el sujeto y el medio; Vygotsky puso el énfasis en la interacción social y cultural y en el papel mediador del lenguaje; mientras que Wallon subrayó la estrecha relación entre los aspectos motores, afectivos y cognitivos.
Actualmente, el desarrollo se entiende desde una perspectiva interaccionista y contextual, en la que las características biológicas del individuo interactúan de forma permanente con las experiencias y condiciones de su entorno. En esta línea, el modelo ecológico de Bronfenbrenner destaca la influencia de los diferentes contextos en los que participa el niño, como la familia, la escuela, el grupo de iguales y el entorno sociocultural.
Por tanto, no existen dos procesos de desarrollo exactamente iguales. Aunque pueden establecerse características evolutivas comunes y determinados momentos de referencia, cada niño y niña presenta un ritmo propio, condicionado por la interacción de múltiples factores. Esta consideración resulta especialmente relevante en Educación Infantil, donde la observación sistemática permitirá al docente conocer las características individuales y ajustar su intervención educativa.
3.2. Principales factores del desarrollo psicoevolutivo
El desarrollo psicoevolutivo es fruto de la interacción de diferentes factores. Aunque tradicionalmente se ha establecido una distinción entre factores internos y externos, actualmente se considera más adecuado entender el desarrollo como el resultado de la interacción dinámica entre las características del individuo y las condiciones de su contexto.
Entre los principales factores internos o endógenos encontramos la herencia genética, que proporciona determinadas características y posibilidades de desarrollo; la maduración, relacionada con la evolución del sistema nervioso y de otros procesos biológicos; y las características individuales, como el estado de salud, el temperamento o determinadas condiciones físicas.
Junto a ellos encontramos los factores externos o exógenos, entre los que destacan las condiciones del entorno físico, la alimentación y los cuidados, las experiencias de aprendizaje, las relaciones afectivas y sociales, la familia, la escuela y el contexto cultural.
La importancia de la interacción entre estos factores queda reflejada en las aportaciones de diferentes autores. Piaget considera que el conocimiento se construye mediante la interacción entre el sujeto y el medio; Vygotsky destaca la influencia de la cultura y de las relaciones sociales; y Bronfenbrenner explica el desarrollo a partir de la interacción del niño con los diferentes sistemas y contextos en los que participa.
En este sentido, la familia constituye uno de los primeros y principales contextos de desarrollo, al proporcionar vínculos afectivos, cuidados, modelos de comportamiento, lenguaje y oportunidades de interacción. Posteriormente, la escuela amplía estas experiencias, favoreciendo la socialización, el aprendizaje y el desarrollo integral. Asimismo, el grupo de iguales y el contexto sociocultural ejercen una influencia significativa.
Por último, es necesario destacar la importancia de las diferencias individuales. Los niños y niñas no alcanzan todos los logros evolutivos exactamente en el mismo momento, por lo que las referencias evolutivas deben interpretarse de manera flexible y evitando establecer expectativas rígidas. El docente debe conocer las características generales de la etapa, pero también observar y valorar el proceso individual de cada niño para adaptar la respuesta educativa y proporcionar los apoyos necesarios.
En definitiva, el desarrollo psicoevolutivo debe entenderse como un proceso global, dinámico e interactivo, resultado de la relación entre factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Esta concepción fundamenta una intervención educativa basada en el conocimiento del desarrollo, el respeto a los diferentes ritmos y la creación de contextos que favorezcan el máximo desarrollo de las capacidades de cada niño y niña.
4. Etapas y momentos más significativos
El desarrollo infantil no se produce de manera uniforme, sino que presenta determinados cambios y adquisiciones que permiten identificar momentos especialmente significativos. Aunque existe una secuencia general, cada niño y niña presenta un ritmo propio, por lo que las edades deben entenderse como referencias orientativas y no como límites rígidos.
4.1. Desarrollo cognitivo
Durante los primeros seis años se produce una importante evolución en la forma en que el niño y la niña conocen, interpretan y representan la realidad.
Desde la perspectiva de Piaget, el desarrollo cognitivo se construye progresivamente mediante la interacción entre el sujeto y el medio. En el periodo de 0 a 2 años, correspondiente al estadio sensoriomotor, el conocimiento se construye principalmente a través de la acción y de la exploración. Progresivamente aparecen conductas intencionales, la permanencia del objeto y las primeras formas de representación mental.
Entre los 2 y los 6 años, el niño y la niña se encuentran en el estadio preoperatorio. Se desarrolla la función simbólica, que permite utilizar palabras, imágenes, dibujos y juegos de ficción para representar la realidad. Sin embargo, todavía existen dificultades para adoptar otros puntos de vista y para realizar determinadas operaciones lógicas.
El desarrollo cognitivo también está estrechamente relacionado con la interacción social. Vygotsky destaca el papel del lenguaje, la cultura y la interacción con otras personas, mientras que Bruner señala la importancia del andamiaje proporcionado por el adulto para favorecer aprendizajes que el niño todavía no podría realizar de manera autónoma.
Por tanto, en Educación Infantil resulta fundamental proporcionar experiencias de exploración, manipulación, juego, experimentación y resolución de problemas, respetando el ritmo evolutivo de cada niño y niña.
4.2. Desarrollo del lenguaje
El lenguaje es cualquier tipo de código semántico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales y, que además existen contextos tanto naturales como artificiales; y se basa en la capacidad de los seres humanos para comunicarse por medio de signos. Margarita Nieto define el lenguaje como “el resultado de la evolución paulatina del sistema nervioso central, en respuesta a la influencia del medio externo”.
En las etapas del desarrollo del lenguaje oral distinguimos entre:
- Etapa pre-lingüística: De 0 a 12 meses el infante se limita al balbuceo, risa, llanto y a la emisión de sus primeras palabras a final de este período. Margarita Nieto distingue dentro de este período:
- La vocalización, el llanto, el grito, la risa, el balbuceo espontaneo y el balbuceo imitativo
- La reacción refleja al sonido, la discriminación auditiva gruesa, la discriminación global del significado afectivo-emocional guiándose por la entonación de voz.
- Etapa lingüística o verbal: En resumen, el niño ya imita y pronuncia más palabras articuladas, contesta preguntas sencillas y puede pronunciar alrededor de 25 palabras. Ya no usa el gesto como una sola forma de comunicación, sino que utiliza palabras para expresarse (aunque no sean correctamente pronunciadas).
Francisco Mora (2014) presenta las siguientes aportaciones sobre el proceso de adquisición de la lengua:
- El uso del lenguaje es un proceso artificial: Los humanos nacemos con los circuitos neuronales del lenguaje, pero su aprendizaje solo ocurre en contacto con otros.
- Cada niño y niña es único en su desarrollo: Hay ciertas partes del cerebro que tienen que haber madurado previamente antes de desarrollar la lectoescritura.
- La maduración es cerebral tiene un componente genético y otro cultural: El aprendizaje de la lectura y del habla no solo depende del grado de maduración. Si los adultos animan al infante a comunicarse, el proceso de desarrollo del lenguaje avanzará.
4.3. Desarrollo de la motricidad
Las habilidades motoras que se desarrollan de los 0 a los 6 años son:
- Desde el nacimiento hasta los 4 meses: Levanta la cabeza, mantiene las manos predominantemente abiertas, sostiene un objeto con los dedos y la palma de la mano y patalea cada vez con más fuerza.
- De los 4 a los 8 meses: Mantiene levantada la cabeza y el pecho, coge los objetos, rueda sobre el estómago y queda en posición supina, sentado con apoyo gira la cabeza a ambos lados, se lleva un objeto a la boca, junta las manos en las línea media; y coge un objeto con varios dedos.
- De los 8 a los 12 meses: Se sienta sin ayuda, se pone de pie apoyándose en cosas o personas, gatea, se arrastra, se desliza, pasa los objetos de una mano a otra, da un juguete, se pone boca abajo estando boca arriba, suelta un objeto deliberadamente para coger otro.
- De los 12 a los 18 meses: Permanece de pie sin ayuda, camina con ayuda, sube una escalera gateando o con ayuda, domina la conducta o el agarre de pinza, comienza a comer por sí mismo, construye una torre con tres cubos, y se sienta en una silla pequeña.
- De los 18 a los 24 meses: Camina sin apoyo, corre, se levanta sin apoyo, tira y chuta una pelota, sube y baja las escaleras con ayuda colocando ambos pies en cada escalón, mete anillas en un soporte, usa un caballito de mecer o una silla mecedora, imita un movimiento circular, se pone en cuclillas y vuelve a ponerse de pie.
- De los 24 a los 36 meses: Camina, corre, sube escaleras, puede pedalear en un triciclo, anda dos o tres pasos siguiendo una línea, se mantiene sobre un pie, tira la pelota hacia delante, salta con los pies juntos, abre una puerta, camina hacia atrás, desenvuelve un objeto, manipula objetos pequeños con mayor destreza y coordinación.
- De los tres a los cuatro años: Da una voltereta, imita posturas con los brazos, baja las escaleras alternando los pies, pasa la página de un libro, sujeta el papel mientras dibuja, dobla una hoja de papel por la mitad, corta con tijeras, dobla dos veces un papel, hace trazos verticales, horizontales o circulares, arma un rompecabezas de tres piezas o un tablero de figuras, camina de puntillas, sube a un tobogán y se desliza, traza con plantillas siguiendo los contornos y empieza a garabatear.
- De los cuatro a los seis años: Salta sobre un pie, se mantiene sobre un pie alternativamente con los ojos cerrados, salta hacia delante con los pies juntos, se inclina y toca el suelo con las manos, abre un candado con llave, hace una pelota arrugando papel, hace un nudo, copia figuras, números y palabras sencillas, corta con tijeras siguiendo una línea, dibuja una persona con seis partes, cambia de dirección al correr, camina en una tabla manteniendo el equilibrio, salta hacia atrás.
4.4. Desarrollo psicosexual
El desarrollo psicosexual hace referencia a la evolución de la afectividad, la identidad y la vivencia de la propia corporalidad y sexualidad desde los primeros años de vida. Se trata de un proceso progresivo en el que intervienen tanto factores biológicos como las experiencias afectivas, familiares y sociales.
Desde la perspectiva clásica de Freud, durante los primeros años se suceden diferentes etapas del desarrollo psicosexual. En la etapa oral (0-1 año), la satisfacción se relaciona principalmente con la boca y con actividades como la alimentación y la succión. Posteriormente, durante la etapa anal (1-3 años), adquieren especial importancia el control de esfínteres y el desarrollo de la autonomía. Finalmente, en la etapa fálica (3-6 años), el niño y la niña muestran mayor interés por las diferencias anatómicas entre los sexos y por el descubrimiento de su propio cuerpo.
Aunque las aportaciones de Freud tienen un valor histórico dentro de la psicología evolutiva, las concepciones actuales del desarrollo infantil conceden mayor importancia a la construcción de la identidad, el desarrollo afectivo y la educación para el conocimiento y cuidado del propio cuerpo, evitando interpretar de manera rígida las conductas infantiles desde el modelo psicoanalítico.
En Educación Infantil, el docente debe favorecer una relación natural y respetuosa con el propio cuerpo, utilizando un lenguaje adecuado para nombrar sus diferentes partes, respondiendo a las preguntas del alumnado con naturalidad, promoviendo el respeto hacia el propio cuerpo y el de los demás y evitando estereotipos o prejuicios relacionados con el sexo y el género.
Asimismo, resulta fundamental enseñar desde edades tempranas aspectos relacionados con la intimidad, los límites corporales, el respeto, el consentimiento y la identificación de situaciones que puedan generar malestar, siempre desde un enfoque adaptado a la edad y al nivel de desarrollo del alumnado.
Así, el desarrollo psicosexual debe entenderse como una dimensión integrada en el desarrollo global del niño y la niña, estrechamente relacionada con su identidad, autoestima, afectividad y relaciones sociales.
4.5. Desarrollo social
El desarrollo social se refiere al proceso mediante el cual el niño y la niña adquieren progresivamente las habilidades necesarias para relacionarse con otras personas, comprender normas, participar en diferentes grupos y desarrollar conductas de cooperación.
Durante los primeros años, la familia constituye un contexto fundamental de socialización. Posteriormente, la incorporación a la escuela amplía las experiencias sociales y permite establecer relaciones cada vez más complejas con iguales y adultos.
En un primer momento predominan formas de juego más individuales o paralelas. Progresivamente aparecen juegos compartidos, conductas de cooperación, intercambio de roles y mayor capacidad para respetar normas y resolver conflictos. Durante la etapa de Educación Infantil también se desarrolla progresivamente la empatía, la comprensión de emociones propias y ajenas y la capacidad para establecer relaciones de amistad.
Desde una perspectiva sociocultural, Vygotsky destaca que el desarrollo se produce mediante la interacción con otras personas y que el aprendizaje tiene una importante dimensión social. Asimismo, Bandura explica el aprendizaje de conductas sociales mediante la observación y la imitación de modelos.
La escuela desempeña, por tanto, un papel esencial como contexto de socialización, favoreciendo la convivencia, la cooperación, el respeto, la resolución pacífica de conflictos, la participación y la aceptación de las diferencias individuales.
5. El desarrollo infantil en el primer año de vida
El primer año de vida constituye un periodo de importantes transformaciones en el desarrollo infantil. Durante estos meses se producen avances significativos en las dimensiones motriz, cognitiva, comunicativa, afectiva y social, que están estrechamente relacionadas entre sí. No obstante, el ritmo de adquisición de estos logros presenta diferencias individuales, por lo que las edades deben considerarse orientativas.
Desde el punto de vista físico y motor, durante los primeros meses el bebé presenta movimientos poco coordinados y una importante presencia de respuestas reflejas. Progresivamente adquiere control cefálico y del tronco, puede girarse, sentarse con apoyo y posteriormente sin él, desplazarse de diferentes formas y, hacia el final del primer año, algunos niños y niñas comienzan a mantenerse de pie y a realizar sus primeros pasos. Paralelamente, se desarrolla la motricidad fina, pasando de movimientos globales a una mayor coordinación de manos y dedos y a la capacidad de realizar acciones de prensión y manipulación cada vez más precisas.
En el ámbito sensorial y cognitivo, el bebé aprende fundamentalmente mediante la percepción y la acción sobre el entorno. Explora objetos, observa personas y acontecimientos y establece progresivamente relaciones entre sus acciones y las consecuencias que producen. Desde la perspectiva de Piaget, este periodo corresponde al estadio sensoriomotor, en el que se desarrolla progresivamente la permanencia del objeto y aparecen las primeras conductas intencionales y formas de representación.
En cuanto a la comunicación y el lenguaje, inicialmente predominan el llanto, las expresiones faciales y las vocalizaciones como formas de comunicación. Posteriormente aparecen el balbuceo, la imitación de sonidos y los gestos comunicativos, hasta llegar a la comprensión de palabras y a las primeras producciones verbales con significado hacia el final del primer año, aunque existe una importante variabilidad individual.
El desarrollo afectivo y social adquiere también una especial relevancia. El bebé establece vínculos con las personas que le proporcionan cuidados y responde progresivamente a sus voces, gestos y expresiones. La interacción cotidiana permite desarrollar formas de comunicación compartida y favorece la construcción de vínculos de apego. En este sentido, Bowlby destaca la importancia de establecer relaciones afectivas estables y seguras para favorecer un desarrollo adecuado.
Por ello, durante este primer año resulta fundamental proporcionar al bebé un entorno seguro, afectivamente estable y estimulante, en el que pueda explorar, moverse, comunicarse e interactuar con las personas de referencia. La observación atenta de su evolución permitirá respetar sus ritmos y detectar, cuando sea necesario, posibles señales de alerta que requieran una valoración especializada.
6. El papel de los adultos
Las personas que rodean al niño especialmente durante los seis primeros años de vida, son importantes porque son su fuente de estímulos preferida, satisfacen sus necesidades, lo cuidan y lo educan. De este modo, los adultos (padres, familiares, educadores y otros miembros de su entorno) contribuimos a la construcción de la identidad del infante y de su personalidad (autoconcepto y autoestima). A partir del papel de los adultos de la vida del niño, se determinaran los siguientes apartados:
- El grado de confianza que haya adquirido en sí mismo vendrá determinado por la manera en que los adultos hayan alejado los sentimientos de incompetencia e inseguridad; y de confianza desmesurada.
- Las actividades, la práctica comunicativa y los estímulos ofrecidos al niño y niña contribuyen a su desarrollo cognitivo (estimulación temprana).
- El modelo y ejemplo que los adultos dan a los niños determinan su personalidad y moralidad (aprendizaje por imitación)
- Las relaciones positivas y afectuosas, las exigencias del adulto y las demandas adecuadas al niño evitaran que éste se convierta en una persona fría y calculadora
7. Conclusiones
El desarrollo infantil durante los primeros seis años constituye un proceso global, continuo, dinámico e individual, en el que interactúan factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Las diferentes dimensiones del desarrollo —física, motriz, cognitiva, lingüística, afectiva y social— no evolucionan de manera aislada, sino que mantienen una estrecha relación y se influyen mutuamente.
El conocimiento de las principales características y momentos evolutivos permite al docente comprender mejor las necesidades del alumnado, anticipar dificultades y ajustar la intervención educativa, respetando siempre los diferentes ritmos de desarrollo. En este sentido, las referencias evolutivas deben entenderse como orientaciones y nunca como criterios rígidos para clasificar o etiquetar a los niños y niñas.
La Educación Infantil debe proporcionar experiencias significativas basadas en el juego, la exploración, la interacción, el movimiento, la comunicación y el afecto, dentro de un entorno seguro que favorezca tanto el aprendizaje como la autonomía y el desarrollo integral.
Asimismo, la labor educativa requiere una estrecha colaboración con las familias y coordinación con otros profesionales, especialmente cuando se detecten necesidades específicas que requieran una respuesta ajustada.
Por todo ello, conocer el desarrollo infantil no debe tener como finalidad determinar lo que un niño o una niña “debe” hacer a una edad concreta, sino comprender su momento evolutivo para ofrecerle las mejores oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Como docentes, nuestro papel será acompañar este proceso desde una mirada individualizada, inclusiva y respetuosa, creando las condiciones necesarias para que cada niño y niña pueda desarrollar al máximo sus capacidades.
8. Bibliografía
- Bandura, A. y Walters, R. H,: Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad. Alianza. Madrid, 1988
- Bueno I Torrens, D.; Neurociencia para educadores. Octaedro. Barcelona, 2016
- Palacios, J. ; Marchesi, A. y Coll C.: Desarrollo psicológico y educación 1. Psicología evolutiva. Alianza Psicología. Madrid, 2004.
- Piaget J. e Inhelder, B. : Psicología del niño. Ediciones Morata, Madrid, 1969
- Marchesi, A. y otros: Desarrollo psicológico y educación. Alianza. Madrid, 2017
- Mora, F.: Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza. Madrid, 2014
- https://www.muface.es/revista/i231/educacion_importancia_educacion_infantil_231.html
- https://www.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/8448199219.pdf
- https://ikastaroak.birt.eus/edu/argitalpen/backupa/20200331/1920k/es/EME/APSE/APSE01/es_EME_APSE01_Contenidos/website_41_psicologa_evolutiva__i_la_infancia.html
- https://es.wikipedia.org/wiki/Reflejos_arcaicos#:~:text=Los%20reflejos%20arcaicos%20son%3A,de%20Moro%E2%80%8B%E2%80%8B%E2%80%8B
- https://www.ineava.es/blog/infantil/control-postural
- https://www.unir.net/educacion/revista/actividades-psicomotricidad-infantil/
- https://www.bebesymas.com/desarrollo/desarrollo-psicomotor-bebes-ninos-capacidades-motoras-cero-a-seis-anos
- https://www.aulafacil.com/cursos/autoayuda/desarrollo-evolutivo-en-la-infancia/el-esquema-corporal-l6075
- https://nemares.com/desarrollo-lateralidad/
- https://psicologiaymente.com/desarrollo/etapa-sensoriomotora
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