¿Tu alumno/a tiene muchas dificultades para comprender los números, realizar operaciones o resolver problemas matemáticos, incluso después de haber practicado varias veces? ¿Tu hijo/a necesita utilizar los dedos para realizar cálculos sencillos o se bloquea ante actividades que sus compañeros resuelven con facilidad?

Estas dificultades pueden tener diferentes causas y no significan necesariamente que exista discalculia. Sin embargo, cuando los problemas relacionados con el aprendizaje de las matemáticas son persistentes y afectan significativamente al rendimiento, puede ser necesario realizar una valoración especializada.

En este artículo encontrarás una explicación sencilla sobre qué es la discalculia, cuáles son sus principales síntomas y características, cómo se evalúa y qué papel puede desempeñar el test SULLA. Además, nos centraremos especialmente en la parte más práctica: estrategias, actividades y recursos para trabajar la discalculia en el aula de Primaria y recomendaciones para ayudar desde casa.

1. ¿Qué es la discalculia? Definición

La discalculia es una dificultad específica relacionada con el aprendizaje de las matemáticas que puede afectar a habilidades como la comprensión de las cantidades, el sentido numérico, el cálculo, la memorización de hechos aritméticos o la resolución de problemas.

No debemos confundir la discalculia con tener dificultades puntuales en Matemáticas. Es normal que un alumno necesite más tiempo para aprender determinados contenidos, cometa errores durante el proceso de aprendizaje o tenga dificultades con un tema concreto.

La diferencia está en la persistencia y el impacto de las dificultades. Cuando estas se mantienen a pesar de recibir una enseñanza adecuada y afectan de forma significativa al aprendizaje matemático, puede ser necesario realizar una evaluación más específica.

Además, la discalculia puede manifestarse de maneras diferentes. Algunos niños presentan principalmente dificultades con los números y el cálculo, mientras que otros tienen mayores problemas para comprender problemas, estimar cantidades, manejar el dinero o interpretar medidas y horarios.

Por eso, no debemos buscar únicamente si el alumno “sabe o no sabe hacer operaciones”, sino observar cómo comprende y utiliza las matemáticas.

Importante: una dificultad matemática o un resultado bajo en una prueba no permiten por sí solos diagnosticar discalculia. La identificación y evaluación deben realizarse por profesionales cualificados.

2. Síntomas y características de la discalculia

Las dificultades pueden variar considerablemente de un niño a otro. Entre las señales que pueden observarse se encuentran las siguientes:

Dificultades con los númerosDificultades en el cálculoDificultades para resolver problemasDificultades en situaciones cotidianas
1. Reconocer o escribir determinados números.
2. Comparar cantidades.
3. Ordenar números.
4. Comprender qué representa una cantidad.
5. Entender el valor posicional de las cifras.
6. Asociar correctamente un número con la cantidad que representa.
1. Al realizar operaciones básicas.
2. Automatizar sumas y restas sencillas.
3. Aprender o recuperar las tablas de multiplicar.
4. Realizar cálculos mentales.
5. Recordar procedimientos matemáticos.
6. Mantener correctamente los pasos de una operación.
1. No identificar correctamente los datos.
2. No comprender qué pregunta el problema.
3. Tener dificultades para decidir qué operación debe realizar.
4. Perderse cuando el problema tiene varios pasos.
5. No saber comprobar si el resultado obtenido tiene sentido.
1. Manejo de dinero.
2. Lectura de horarios.
3. Comprensión de medidas.
4. Cálculo de cantidades.
5. Estimación.
6. Organización de secuencias numéricas.

Es importante recordar que ninguna de estas señales, considerada de forma aislada, permite determinar que un niño tenga discalculia. Debemos observar el conjunto de dificultades, su persistencia y su evolución.

¿La discalculia puede aparecer junto a otras dificultades?

Sí. La discalculia puede coexistir con otras dificultades del aprendizaje o del neurodesarrollo.

La asociación que aparece de forma más consistente en la investigación es la existente entre discalculia y dislexia. Una revisión publicada en 2025 estima que alrededor del 40 % de los niños con trastorno del aprendizaje de las matemáticas también presentan dificultades de aprendizaje de la lectura.

También se ha observado una relación entre discalculia y TDAH, especialmente en aspectos relacionados con la atención y las funciones ejecutivas. Un estudio publicado en 2025 encontró una mayor probabilidad de coexistencia entre TDAH, dislexia y discalculia, aunque la mayoría de los niños estudiados presentaba únicamente una de estas condiciones.

En cuanto al trastorno del espectro autista (TEA), existen investigaciones que estudian la presencia conjunta de dificultades matemáticas y rasgos autistas, pero la evidencia es menos clara que en el caso de la dislexia o el TDAH. Por ello, no debemos considerar el autismo como una característica habitual de la discalculia.

Para el docente, lo importante es entender que un alumno con discalculia puede presentar un perfil de necesidades muy diferente a otro, por lo que la intervención debe partir de las dificultades concretas que observamos.

3. Test de discalculia: ¿cómo se evalúa?

Cuando existen dificultades persistentes, la evaluación permite conocer con mayor precisión qué habilidades matemáticas están afectadas y qué necesidades presenta el alumno.

Una prueba de evaluación no debe utilizarse como un simple “test de Internet” para confirmar o descartar una discalculia. La valoración debe tener en cuenta la historia del alumno, su desarrollo, su rendimiento académico y los resultados obtenidos mediante diferentes procedimientos.

Test SULLA para la evaluación de la discalculia

Entre las pruebas que pueden utilizarse para valorar las dificultades relacionadas con el aprendizaje de las matemáticas se encuentra el test SULLA, una herramienta de evaluación que debe ser utilizada e interpretada por profesionales con la formación necesaria.

Su finalidad no es proporcionar a las familias un diagnóstico automático, sino aportar información que permita analizar las dificultades matemáticas del alumno dentro de una evaluación especializada.

Batería BERDE para evaluar las dificultades matemáticas

Entre los recursos que pueden utilizarse para realizar una primera valoración del rendimiento matemático se encuentra la Batería BERDE (Batería para la Evaluación Rápida de la Discalculia Evolutiva). Incluye diferentes tareas relacionadas con el procesamiento numérico y el cálculo, como la comparación de cantidades y números, el dictado de números y la realización de operaciones. Sus resultados pueden aportar información útil para detectar posibles dificultades y decidir si es conveniente realizar una evaluación más exhaustiva. En cualquier caso, BERDE no constituye por sí sola una prueba diagnóstica, por lo que ante una sospecha de discalculia será necesario trasladar la información al orientador o al profesional especializado para realizar la valoración correspondiente. A continuación dejo el enlace a este recurso:

4. ¿Cómo se trabaja la discalculia en el aula?

Esta es probablemente la parte más importante para cualquier maestro.

Cuando trabajamos con un alumno con discalculia, el objetivo no consiste simplemente en hacerle realizar más operaciones. Necesitamos ayudarle a comprender los conceptos matemáticos, encontrar estrategias eficaces y reducir las dificultades que interfieren en su aprendizaje. La intervención debe adaptarse a las necesidades concretas del alumno, pero existen algunas estrategias que pueden resultar especialmente útiles.

a) Partir de materiales manipulativos

Antes de trabajar exclusivamente con números y símbolos, podemos representar las cantidades utilizando objetos.

Algunos recursos útiles son:

  • Regletas.
  • Bloques multibase.
  • Ábacos.
  • Fichas.
  • Dados.
  • Monedas y billetes.
  • Material de clasificación y conteo.

Por ejemplo, antes de resolver 34 + 28, podemos representar las decenas y unidades, realizar la composición de las cantidades y observar qué ocurre al formar una nueva decena.

El objetivo es que el alumno comprenda qué está haciendo, y no que memorice únicamente un procedimiento.

b) Pasar de lo concreto a lo gráfico y después a lo simbólico

Una estrategia especialmente útil consiste en avanzar progresivamente:

Manipular → representar → utilizar símbolos matemáticos.

Por ejemplo:

3 grupos de 4 objetos → dibujo de 3 grupos de 4 → 3 × 4 = 12.

Este procedimiento permite establecer conexiones entre la experiencia concreta y el lenguaje matemático.

c) Utilizar apoyos visuales

Los apoyos visuales pueden facilitar la comprensión y reducir la carga de memoria.

Podemos utilizar:

  • Rectas numéricas.
  • Tablas.
  • Esquemas.
  • Ejemplos resueltos.
  • Plantillas de operaciones.
  • Tarjetas con los pasos de un procedimiento.
  • Representaciones gráficas de problemas.

No se trata de proporcionar siempre la respuesta, sino de ofrecer andamiajes que permitan al alumno avanzar progresivamente hacia una mayor autonomía.

d) Dividir los procedimientos en pequeños pasos

Cuando una actividad resulta demasiado compleja, podemos dividirla.

Por ejemplo, ante un problema matemático:

1. Leo el problema.
2. Identifico los datos.
3. Descubro qué me preguntan.
4. Elijo la operación.
5. Resuelvo.
6. Compruebo el resultado.

Una plantilla visual con estos pasos puede ayudar especialmente al alumnado que se bloquea ante problemas largos.

e) Trabajar el sentido numérico

No debemos centrar toda la intervención en hacer operaciones.

También es necesario trabajar:

  • Comparación de cantidades.
  • Estimación.
  • Descomposición de números.
  • Composición de cantidades.
  • Relaciones entre números.
  • Recta numérica.
  • Cálculo mental razonado.
  • Equivalencias.

Por ejemplo, podemos preguntar:

“¿Qué número está más cerca de 100: 87 o 112?”

antes de pedir al alumno que realice una operación.

f) Reducir la presión y valorar el procedimiento

Un alumno con dificultades matemáticas puede necesitar más tiempo para realizar una tarea. Si además percibe que se espera de él la misma rapidez que del resto, puede aumentar su inseguridad.

Por ello, conviene valorar cómo ha razonado, no únicamente si ha obtenido el resultado correcto.

En determinadas actividades también puede ser adecuado permitir apoyos como una recta numérica, una tabla de multiplicar o material manipulativo, siempre que su utilización tenga una finalidad educativa clara.

5. Actividades para trabajar la discalculia en Primaria

No necesitamos convertir cada sesión en una ficha de operaciones. Los juegos y las situaciones cotidianas permiten trabajar las habilidades matemáticas de una manera mucho más significativa.

🎲 1. Construimos cantidades

Proporcionamos bloques multibase, regletas u otro material manipulativo y pedimos al alumno que represente diferentes números. Podemos plantear retos como:

“Construye el número 246 de tres maneras diferentes.”

Trabajamos así composición, descomposición y valor posicional.

🛒 2. El supermercado

Creamos un pequeño supermercado en el aula utilizando productos y precios ficticios. El alumnado debe calcular:

  • cuánto cuestan varios productos;
  • cuánto dinero necesita;
  • cuánto cambio debe recibir;
  • qué producto es más caro o más barato.

Es una forma de trabajar las matemáticas dentro de una situación cotidiana.

🔢 3. La recta numérica

Podemos colocar una recta numérica en el suelo y plantear pequeños retos:

“Sitúate en el 25 y avanza 10.”

“¿Qué número está más cerca del 50?”

Permite trabajar visualmente la magnitud y las relaciones entre números.

🕵️ 4. Detectives de errores

Presentamos una operación ya resuelta que contiene un error. El alumno debe descubrir:

qué se ha hecho mal → dónde está el error → cómo se puede corregir.

Esta actividad permite trabajar el razonamiento matemático sin centrar la tarea exclusivamente en realizar operaciones.

🧩 5. Problemas por pasos

Entregamos tarjetas independientes con:

DATOS → PREGUNTA → OPERACIÓN → SOLUCIÓN → COMPROBACIÓN

El alumno debe ordenar las tarjetas y utilizarlas para resolver un problema.

🎯 6. El reto del número

Proponemos un número y diferentes formas de conseguirlo. Por ejemplo:

“Consigue el número 24 utilizando dos operaciones diferentes.”

Podemos adaptar la dificultad en función del nivel del alumno.

6. Recursos para trabajar la discalculia en el aula

Los materiales manipulativos y visuales pueden convertirse en grandes aliados para trabajar las matemáticas de una manera más accesible.

Algunos recursos especialmente interesantes son:

  • Regletas de Cuisenaire, para trabajar composición y descomposición.
  • Bloques multibase, para comprender el sistema decimal.
  • Ábacos, para representar cantidades y operaciones.
  • Rectas numéricas, para trabajar orden, comparación y cálculo.
  • Dados y cartas, para juegos de cálculo y sentido numérico.
  • Monedas y billetes, para trabajar situaciones cotidianas.
  • Papel cuadriculado, para organizar espacialmente las operaciones.
  • Tarjetas visuales, para secuenciar procedimientos.
  • Juegos de mesa matemáticos, para practicar cálculo y razonamiento de forma lúdica.

Muchos de estos materiales pueden incorporarse fácilmente a las actividades de Matemáticas, situaciones de aprendizaje y unidades de programación didáctica, especialmente cuando buscamos ofrecer diferentes formas de representación y expresión.

7. ¿Cómo ayudar a un niño con discalculia en casa?

La intervención no tiene que limitarse a hacer más fichas de Matemáticas después del colegio. Las situaciones cotidianas ofrecen numerosas oportunidades para trabajar las habilidades numéricas.

  • Cocinar: Medir ingredientes, comparar cantidades o duplicar una receta.
  • Ir de compras: Comparar precios, calcular cuánto dinero necesitamos o comprobar el cambio.
  • Jugar: Los juegos de cartas, dados o juegos de mesa permiten practicar cantidades, conteo, cálculo y estrategia.
  • Utilizar el calendario: Podemos preguntar cuántos días faltan para una determinada fecha o cuánto tiempo queda hasta una actividad.
  • Hablar sobre las matemáticas

Es importante pedir al niño que explique cómo ha pensado, no únicamente cuál es el resultado.

La importancia de la coordinación entre familia y colegio

La intervención será más coherente cuando familia y escuela compartan información sobre las dificultades que presenta el niño y las estrategias que mejor funcionan. El docente puede informar a la familia de los apoyos que se están utilizando en el aula y, al mismo tiempo, conocer qué situaciones generan mayores dificultades en casa. Esta coordinación permite evitar mensajes contradictorios y facilita que el alumno encuentre estrategias similares en diferentes contextos.

En resumen

La discalculia puede afectar a diferentes aspectos del aprendizaje matemático, desde la comprensión de cantidades y los procedimientos de cálculo hasta la resolución de problemas y el uso de las matemáticas en situaciones cotidianas.

La evaluación profesional es importante para conocer las necesidades concretas del alumno, pero el trabajo educativo diario también desempeña un papel fundamental. En el aula, podemos facilitar el aprendizaje mediante materiales manipulativos, apoyos visuales, actividades prácticas, procedimientos secuenciados y situaciones que permitan al alumno comprender las matemáticas antes de limitarse a aplicar algoritmos.

Porque trabajar la discalculia no significa simplemente hacer más ejercicios: significa encontrar otras formas de enseñar y aprender Matemáticas.

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